A las 12:00 mediodía el bullicio de la alarma contra incendio irrumpió con la tranquilidad de cientos de usuarios en la estación del metro en el Santo Tomás.
Algunos llegaban y se encontraron con esta situación incómoda, quienes le explicaban que se debía a un periodo de pruebas contra incendio.
Pese a este "sonido molestoso" como lo llamaban algunos, lo único que les quedaba a las personas era colocarse las manos en sus orejas y caminar como si nada hubiese pasado. Ya habían pasado 20 minutos y todavía seguía sonando la alarma.









