Ofilio Peñalba nunca pensó que ayer sería su último día de trabajo, pues no corrió con la mejor de la suerte, al momento en que hacía una reparación a un camión de la compañía Lolita Cheep Chandel, ubicada en la calle Monteserín, Santa Ana.
Cuando Chapi (como era conocido en Bejuco, Chame, donde residía) fue a apretar las tuercas del tren delantero, uno de los gatos que sostenía el equipo se movió y el vehículo se le vino encima. La víctima era el sustento de su hogar.









