En 18 años que lleva detrás de un volante, el transportista Marino Rodríguez nunca había visto la muerte tan cerca como la mañana de ayer.
Él se desplazaba desde Villalobos, Pedregal, en su "chiva", por el "Corredor de Los Pobres", cuando en el sector 10 de Gonzalillo, un articulado cargado con 10 mil galones de combustible se le vino encima.
En ese momento lo único que se le ocurrió para no ser impactado de frente por el pesado vehículo y poder salvar a sus pasajeros fue tratar de esquivar al camión.
"La muerte venía ahí mismo, eso era una lloradera dentro de ese carro. Fue un susto tremendo, todos quedamos pálidos, Dios es grande, no pasó nada", dijo Rodríguez.
Ocho años tiene manejando en la ruta de La Cabima-Villalobos, y 18 como transportista, pues Rodríguez antes trabajaba en la ruta Torrijos-Carter-Villalobos. Él espera nunca más volver a tener un accidente con una mula.
Todo esto lo narró el transportista, mientras tomaba una taza de café y le daba gracias a Dios de que, a pesar de que el articulado pasó en medio de su Coaster y otros vehículos, a los que rastrilló, no pasó nada.
En la colisión cinco vehículos estuvieron involucrados, pero el que se llevó la peor parte fue una Nissan Xtrail, en el que viajaba una pareja de esposos.
Y es que la Xtrail se fue por un barranco y cayó a una quebrada.
Venía lleno, cuando el policía llegó preguntó cuántos muertos hay en el bus, y cuántos en los otros carros, por fortuna nadie falleció.
La colisión involucró a cinco vehículos y dejó a dos personas heridas, que fueron trasladadas a un centro hospitalario.









