Con alegría, serenatas, comida, homilías, procesión y sobre todo mucha fe, cientos de feligreses agradecieron a san Judas Tadeo por los milagros concedidos.
Hasta pastel hubo en esta fiesta, para el santo de los casos difíciles, en su parroquia ubicada en Campo Lindbergh.
Matilde Siria, de Changuinola, Bocas del Toro, fue una de esas devotas que abarrotaron la parroquia. Ella tiene 15 años de estar viajando desde su provincia para estar con san Judas.
Su devoción la heredó de su madre, por eso cuando ella falleció, siguió sus pasos, y san Judas no le ha fallado, pues le ha hecho infinidades de milagros.
En tanto, el párroco Antonio Zufía, de la parroquia San Judas Tadeo, expresó que la devoción está pegando y en el corazón, porque los fieles están buscando al amigo en el que pueden confiar.
"Desde su fe los feligreses buscan al amigo en el cual confiar, pedirle, rogarle y ese es san Judas, quien siempre los lleva al encuentro de Jesús", recalcó Zufía.
Esa confianza de la que habla el padre es la que tiene depositada desde hace 30 años en san Judas, Mariela Galier, quien ayer vestida con una túnica verde y su imagen de san Judas le agradeció por todos los milagros que ha realizado en su vida.
En esta celebración también se realizó una misa para los enfermos en la arena Roberto Durán. También hubo desayuno para todos los presentes.
La celebración siguió en la tarde con la procesión que recorrió las principales calles de Campo Lindbergh, donde cientos acompañaron al santo.
La culminación de esta fiesta fue con una misa oficiada por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, en la arena Roberto Durán.
- Los buhoneros aprovecharon las fiestas para ganar algo de dinero para sus hogares.
Cientos de feligreses caminaron la procesión de San Judas Tadeo.
600
Desayunos fueron repartidos a los presentes.









