- Sinaproc, los bomberos y la UP dicen que deben mudarse por el peligro que corren.
Un verdadero dilema viven muchos residentes en el residencial Altos de Nuevo Arraiján, corregimiento Juan Demóstenes Arosemena, al ver cómo sus casas se están rajando en varias partes y también por el hundimiento de terreno muy cercano a sus estructuras, lo que ha traído zozobra.
Cuatro familias tuvieron que abandonar sus viviendas al observar cómo las paredes se rajaban y colapsaban, las baldosas se separaban y hasta se reventaban en toda la sala hasta el final de la cocina.
Algo disgustada, Alba Rosa de Martínez manifestó que ya no les interesa la casa, la preocupación son los postes de las luminarias, que se están inclinando y los puede electrocutar. Agregó que llamaron a Unión Fenosa y aún no llega a desconectar la corriente.
Después verán lo de su casa, porque temen por sus hijos, quienes pueden morir electrocutados.
Elproblema es más complejo, ya que los que se mudaron siguen pagando por una casa que no es de ellos, sino de la naturaleza, que empezó a reclamar lo suyo.
Agustín Martínez, otro residente de la barriada, indicó que temen que sus casas queden sepultadas con ellos dentro.
Coincidió en que se trata de un hundimiento de tierra y ahora con las lluvias se están viendo los efectos.
Ellos están pagando esas casas a 30 años y no obtienen respuesta de nadie, ya que la empresa (Econoplade) hace 8 años no existe.
Con la mirada lejana y meditando sobre su futuro, decidieron dialogar con el alcalde de Arraiján, Manolith Samaniego, quien después de intercambiar información, se comprometió a consultar con Asesoría Legal del despacho para tratar buscarle una solución a este serio problema.









