Momentos de profunda consternación se vivieron ayer en la iglesia San Nicolás de Bari, en Arraiján, durante las exequias del niño José Rodríguez Montero, quien falleció el pasado domingo a consecuencia de dengue.
Las honras fúnebres se iniciaron con la misa que concentró a más de un centenar de personas, entre alumnos del colegio Stella Sierra, donde estudiaba Joselito, educadores y residentes de la barriada 7 de Septiembre, que se congregaron para acompañar a sus familiares y luego darle paso al cortejo fúnebre con el cual se le dio el postrer adiós, a quien vieron con vida por última vez cuando su débil anatomía pugnaba contra el mortal flagelo.
El prematuro deceso de Joselito dejó destrozado el corazón de sus padres Elvia y Edir, de sus hermanitos, de sus abuelos, sus maestros, sus compañeros, quienes enjugando sus lágrimas abarrotaron la capilla.









