El embarazo de una niña o adolescente le puede traer muchos problemas, tanto físicos como psicológicos.
Por ello, cuando estos casos llegan a los centro de salud, deben ser notificados por el personal de salud a las autoridades competentes.
Y es que, en la mayoría de los casos, quienes embarazan a una menor de edad son adultos.
Es por ello que ayer a los funcionarios de la Región de Salud de San Miguelito se les impartió el seminario "Notificación obligatoria e investigación de los casos de las embarazadas adolescentes, implicaciones legales y de salud".
Itza Barahona de Mosca, directora general de Salud Pública, dijo que la capacitación fue una actividad en conjunto con el Ministerio Público, Secretaría de Niñez y Adolescencia, Ministerio de Desarrollo Social y Ministerio de Salud.
Indicó que el objetivo es el fortalecimiento del cumplimiento de las normas para proteger a la población de niños y adolescentes.
Según Juan Biebarach, director regional de Salud de San Miguelito, hasta la fecha, en el distrito tienen 1,150 casos de embarazos en adolescentes.
De estos, 60 pacientes son niñas de 10 a 14 años, y de 15 a 18 años son 1,025, lo que da un aumento de 18.8% de embarazadas adolescentes.
Añadió que a la hora de notificar a las autoridades estos casos, el personal médico está expuesto a la violencia. También ocurre que las adolescentes no acuden a los controles prenatales, sobre todo para proteger al agresor.
Destacó que el objetivo es darles a conocer a estas niñas todos los riesgos que pueden padecer al iniciar una vida sexual activa precozmente.
- "Los adultos no deben mirar con ojos sexuales a una menor de edad", dijo el fiscal Luis Martínez.









