"Cuiden las nuevas casas", fue la petición de las autoridades del Gobierno al entregar a unas 60 familias del viejo caserón Good Year, sus nuevos apartamentos en el sector de Santa Ana.
Y es que por años, el Gobierno entrega casas y los supuestos beneficiados a falta de cultura las vuelven "barracas", pero de cemento.
El sociólogo Antonio Almengor dijo que es un tema clásico de muchos panameños, pues cuando algo es regalado y no les cuesta mayor esfuerzo, no lo valoran y al final terminan convirtiéndolo de un sitio agradable en uno de mala muerte.
"No he dicho que la Good Year sea un caso similar, pero podría darse como en otros sitios", concluyó Almengor.
El presidente de la República, Juan Carlos Varela, explicó que las residencias fueron construidas a un costo aproximado de 40 mil dólares cada y estarán ubicadas en dos torres de 30 apartamentos que contienen una sala, un baño, dos recámaras.
Además, sus residentes contarán con agua potable, sistema sanitario, electricidad de prepago y áreas recreativas para los niños.
Benigno Morris vivió desde hace seis años en la antigua "barraca" y espera que en su nueva casa, sus hijas dejen de enfermarse, pues antes vivían en condiciones poco agradables.
La última barraca desaparecida este año fue la de Villa de la Esperanza, Río Abajo, con 130 soluciones de vivienda, y que fueron entregadas en septiembre, con una inversión: 5 millones 633 mil 100 dólares.
- La obra duró solo 10 meses, pero según autoridades, tiene seguridad completa.









