La cámara murió con su compañero. Fieles hasta la muerte, fue un pensamiento que movía los corazones de colegas y amigos en el último adiós al camarógrafo de TVN Canal 2 Bolívar Jurado, quien murió atropellado por un taxi el pasado lunes en el Corredor Norte, cuando intentaba cubrir una asignación.
Desde las 8:00 a.m. la Inmaculada Concepción, iglesia en La Chorrera, estaba vestida de flores blancas, celestes, y un altar que todos recordarán: su micrófono de mil batallas junto a la cámara que Bolivín, como era conocido en el mundo periodístico, cuidó durante tres años.
Su madre, Marlene de Jurado, intentaba ser fuerte. Ella, rodeada de sus otros hijos, agradecía a todo aquel que se acercaba a darle el pésame. Junto a ellos también estaba la novia de Bolívar, quien parecía no asimilar la triste pérdida.
Desde la megafonía se escuchaban las palabras del Arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, quien comenzó la eucaristía lamentando esta trágica muerte, por la que todos se sentían abrumados, pero sostuvo que es una realidad que duele y que la vida que debemos asumirla con valentía y sobre todo con esperanza.
Muchas resoluciones de condolencias recibieron los dolientes; Eduardo Lim Yueng, periodista de TVN, se dirigió a los asistentes y compartió algunas anécdotas de quien lo acompañó hace pocos meses a Roma.
Carlos Guerra, compadre de Bolívar, dijo más que un compadre era un segundo padre para mi hija de 11 años, él siempre estaba cuando yo no podía, recordó que no tenía hijos pero amaba a sus tres ahijados.
Finalmente, muchos rompieron en llanto cuando sus compañeros le hicieron una calle de honor, mientras su madre salía cargando la caja con sus cenizas para llevarlo al camposanto.









