- Hace tres meses se realizó una diligencia judicial en este sonado caso que sigue abierto.
- Es uno de los crímenes más atroces que se han cometido en nuestro país donde están involucrados tres dominicanos y cuatro panameños. Se espera que los responsables reciban el castigo que se merecen.
El Trapichito de La Chorrera no es el mismo desde que hace poco más de dos años, las autoridades descubrieron que una casa de ese villorrio se había convertido en el escenario tétrico en el que varios desalmados, dos de ellos dominicanos, mantuvieron privados de libertad, torturaron y luego asesinaron a cinco jóvenes de ascendencia asiática.
Entre malezas permanece el escenario donde se perpetraron estos espeluznantes crímenes contra esos jóvenes.
Actualmente, el inmueble es considerado como un símbolo a la ignominia.
El polvo a través del tiempo está cayendo sobre sus paredes. Una puerta de hierro impide su ingreso, pero por las ventanas se aprecian tres fosas aún abiertas que los asesinos convirtieron en la última morada de los jóvenes chino-panameños que en diferentes días de septiembre de 2011 sintieron que sus voces y anhelos de superación acallaron para siempre.
Bajo el techo del inmueble, una correa de mujer con ribetes verdes cuelga todavía, silenciosa, acaso preguntando por su dueña. Abajo, las telarañas se empeñan en cubrir aquel escenario tenebroso.
Sobre el evidente abandono de la casa y que aún se mantienen abiertas las fosas, se informó que por disposición del Ministerio Público, el inmueble debe permanecer cerrado tal y como quedó cuando se practicaron las últimas diligencias, de manera que el propietario del mismo, a quien no se pudo contactar, no podrá hacer ningún cambio hasta tanto no se haya cerrado definitivamente el caso con el llamamiento a juicio y condena de los inculpados, o la absolución de los mismos. Es uno de los casos más sonados de la historia criminal de nuestro país.
Después de profundas investigaciones, las autoridades del Ministerio Público y de la Dirección de Investigación Judicial, logra ron ordenar el rompecabezas armado por los asesinos que truncaron las vidas de Sammy Zeing Chen, Joel Liu Wung, Geogina Lee Chen, Jessenia Loo Kam y Yon Jian Wu, jóvenes cuyos cadáveres fueron encontrados en el interior de una casa ubicada en El Trapichito.
En septiembre, una marea blanca se movilizó desde la Iglesia San Francisco De Paula y caminó a lo largo de la Avenida de las Américas de La Chorrera para exigir justicia.









