- era una cacharpa: Las seis llantas del bus estaban lisas y el piso en mal estado.
Un despertar aterrador tuvieron ayer dos familias en La Siesta, Tocumen, cuando un diablo verde de la ruta Tocumen-San Miguelito destruyó parte de sus casas.
Llorosa y temblando de los nervios, Milly Rodríguez, dueña de una de las casas afectadas, repetía una y otra vez: Treinta minutos antes, hubiera estado muerta mi hermana.
Y es que en su camino de destrucción, el diablo verde se llevó un muro, una palmera, un parque y quedó metido en la recámara de la casa de Rodríguez.
Según los moradores, Erick Quirós, conductor del bus, alegó que había sufrido un ataque de epileps ia, lo que hizo que perdiera el control del vehículo, versión de la que dudan, pues afirmaron que no se quería bajar del bus y cuando lo hizo tenía bien agarrada la máquina del sencillo.
Algunos aseguraron que era el pavo, quien intentó huir, el que iba al volante del diablo verde, que está afiliado al Sindicato de Conductores de Transporte Colectivo (Sicotrac).
En tanto, inspectores de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) expresaron que el bus no era pirata, porque estaba afiliado a este sindicato, sin embargo, la ruta de Tocumen fue compensada por el gobierno anterior para dar paso a la empresa Mi Bus, única autorizada para prestar el servicio en las rutas troncales.
Por si fuera poco, dos pasajeras resultaron heridas. Ahora Rodríguez y su vecino se preguntan quién pagará y reparará lo que con tanto esfuerzo consiguieron.
En tanto, en una reunión, en la que participaron miembros de la Cámara Nacional de Transporte (Canatra), transportistas y autoridades, se habló del accidente. Según César Mateus, presidente de la ruta Tocumen-La Siesta-San Miguelito, el conductor tuvo un problema de salud, pues sufre del azúcar.
Diógenes Vergara, diputado y presidente de la Comisión de Transporte, lamentó lo sucedido: Nadie quiere que tengamos accidentes, p ero así andamos en la calle, expensos a cualquier cosa que pueda suceder.
Según Mateus, el conductor del bus se hizo responsable de los daños ocasionados a la casa y de inmediato buscó un albañil. Desmintió que el menor de 12 años (pavo) era quien conducía el bus. Queremos que las autoridades lleven una parte, estoy dispuesto a gastar lo que tenga que gastar, porque no podemos tomarnos la justicia por las manos, agredieron al ayudante y al conductor; pondremos un abogado para que le dé seguimiento al caso, afirmó.









