Solamente la maravilla de la naturaleza puede obsequiar espectáculos gratificantes a la vista y al espíritu como el que se presenta todos los años en los albores de la estación lluviosa cuando florecen los guayacanes que mudan sus hojas verdes, en amarillo intenso, que luego caen sobre la tierra, convirtiéndose en una enorme alfombra.
Arraiján, el primer distrito después del puente, ofrece este espectáculo con guayacanes amarillos y morados, cuando se acercan las lluvias, anuncio efímero que solo dura 48 horas, pero que logra extasiar la vista de todos los que logran avistarlo.
Este árbol propio de la América tropical de la familia de las cigofilateas, posee una madera que se utiliza en la ebanistería por su consistencia, y puede encontrarse a ambos lados de la carretera Panamericana y en donde la mano del hombre mantiene virgen la flora.









