Paredes con historias de vidas pasadas, oscuras y con un olor a muerte, así están algunos caserones abandonados que aún se esconden entre la cambiante ciudad capital.
Alberto Ruiz vive en Santa Ana y aseguró que hay historias que giran entre muchos de esos caserones, algunos dicen que hay narcos que guardan dinero en estos sitios y lo buscan en la noche; otros, que algunos que se quemaron tienen sus almas perdidas allí, pues durante la noche se escuchan ruidos extraños.
Pero fuera de la historia, la realidad es que estos siguen sirviendo de escondite para orates y como el depósito de basura de algunos sinvergüenzas que no pagan la tasa de aseo y la morada de mosquitos.
Recientemente, el viceministro de Vivienda, Jorge González, explicó que la prioridad de esta administración es eliminar la cantidad de edificios viejos. A la fecha se han demolido 45 caserones deteriorados, entre las provincias de Panamá y Colón.
González afirmó que se han demolido cuatro inmuebles en la capital, y el Miviot construye proyectos habitacionales para estas familias que vivían en situaciones precarias.
El Gallo y en Santa Ana están La Good Year, estas últimas están en remodelación.
Minerales de arcilla, uno de los componentes de estos edificios, por eso demoran en destruirse.









