Hambrientos, cansados y sin dinero están los migrantes extracontinentales que han llegado a la provincia de Darién, a pesar del cierre de la frontera que meses atrás decretó el presidente de la república Juan Carlos Varela.
Ismichi Fisama, del Congo en África es uno de los más de 800 africanos y asiáticos que se encuentran en Darién, específicamente en el puesto fronterizo del Servicio Nacional de Fronteras Senafront, en la comunidad de Sansón.
Él salió del Congo hace cuatro meses y medio en avión hasta el Ecuador y de allí en bus hasta llegar a Medellín, Colombia, donde inician una travesía de ocho días en la selva para llegar a Darién, donde son retenidos por unidades del Senafront para que funcionarios del Servicio Nacional de Migración SNM los afilien y les entreguen un paz y salvo, pues viajan sin documentos.
Al igual que Fisama, quien viaja con su esposa, cientos de congoleses esperan en Darién para que las autoridades les permitan seguir su viaje hacia Costa Rica y de allí hacia los Estados Unidos y Canadá.
Pero en esa espera los migrantes se quejan de que están durmiendo en carpas y otros a la intemperie sobre un lodazal, pues en la provincia verde no ha parado de llover, además tienen hambre, ya que el dinero se les acabó y no tienen para comprar comida.
Javier Carrillo, director del SNM, dijo que los migrantes vienen bajando de muchos pueblos de Darién, por lo que tienen al personal de la institución haciendo el trabajo de afiliación que consiste en tomarles las huellas dactilares, foto y sus datos personales, para que puedan seguir su viaje.
Agregó que han detectado dominicanos y haitianos que se están haciendo pasar por extracontinentales. En tanto en la oficina del SNM en Metetí informaron al equipo de día a día que la meta de ayer era afiliar a 250 migrantes, pero que diariamente están tomando los datos de más de 100 ciudadanos.
Por su parte, las unidades del Senafront que conversaron con el equipo de día a día explicaron que en Sansón hay unos 500, en la comunidad de La Peñita 103, extraoficialmente ciudadanos de Bangladesh, Congo y Nepal; en Canglón hay 121 119 congoleses y dos de Guinea.
Los migrantes expresaron que ellos no se quieren quedar en el país, por lo que rogaron que les permitan continuar con su viaje, pues vienen huyendo de la guerra civil que hay en sus países, la falta de trabajo y los problemas religiosos, ya que a quienes no son musulmanes los extremistas les cortan la cabeza.
Unidades del Senafront indicaron que ellos solo retienen a los extranjeros para que el SNM los afilie y puedan seguir su camino. Estos entran a Darién por las distintas trochas.









