Las calles y las paredes de residencias y establecimientos comerciales apostados a orillas de las calles de los cinco distritos del oeste se han convertido en mosaicos políticos en los que aparecen las banderas de todos los partidos y candidatos independientes.
De igual manera, las paradas de autobuses, los puentes peatonales y vehiculares, los postes de alumbrado eléctrico y cualquier estructura cuya superficie permita pegar un cartel está siendo utilizada por los seguidores de los políticos para publicitar de esa manera al candidato de su predilección.
La situación, que se repite cada cinco años, tiene el inconveniente de que pasados los comicios electorales nadie se acuerda de recoger su propaganda y desechar las banderas, en especial si no existe una exigencia que lo haga obligatorio, como en efecto, no la hay en ninguno de los distritos del oeste, dijo la arraijañena Juana Valdez.









