Jahir Ruiz, de 38 años, todos los años lleva la difícil tarea de representar a Jesucristo.
Este es el tercer año que debe darle vida al hijo de Dios en el viacrucis que dramatizará en Panamá Viejo.
Su contextura se ha reducido de 190 libras a 155. Su apariencia cambió, ahora su papada la cubre un tumulto de barba, que deja a la vista los retratos de Jesucristo que por años ha sido imaginado y pintado por grandes pintores.
Es un proceso que le tarda en crecer dos meses y medio, mientras que su delgada figura la obtiene con ejercicios y una semana de ayuno (voto de fe o promesa que se hace a Dios), exclamó Ruiz, quien es padre de un niño de 6, otro de 11 y una adolescente de 18 años.
El seguidor de la Pasión de Cristo dijo estar felizmente casado y terminando la carrera de Derecho.
Lleva 23 años siendo parte del elenco de teatro Amigos de Jesús, que se ubica en la comunidad de Panamá Viejo.
Su inspiración por el teatro nació a los 14 años, a esa edad interpretó varios personajes como soldados y la gente del pueblo.
A medida que iba creciendo llegaron otras figuras para interpretar, entre las cuales figura el malvado Pilato, quien condenó a Jesús a morir en la cruz. Otro fue el personaje de Barrabás, hombre que fue cambiado de morir por Jesús, según relata la Biblia.
Sus interpretaciones lograron que creciera profesionalmente hasta llevarlo al papel principal: Jesucristo.
"En el 2014, comencé el papel, gracias a la oportunidad que me dio el director de la obra" , recordó Ruiz.
Este personaje lo ha puesto a vivir la fe tanto a él como a su familia, pues cuando se acerca la Semana Santa, "es como si el diablo me pone piedras en el camino para que uno descarrile, en varias ocasiones me he quebrado por uno que otro problema", recordó.
Pero, gracias a que su fe es más fuerte que el enemigo, ha salido bien librado, ya que representar a Jesús es un honor. "Él dio la vida por nosotros".
A él no le es difícil quebrantarse y llorar cuando interpreta el papel de Jesús, solo se imagina todo lo que pasó por "nosotros" y enseguida su sufrimiento salta a la vista.
Jahir sobrevive el viacrucis solo con fruta y agua. Esto es parte de su manda.
Su familia lo apoya mucho y hasta han sido parte del elenco, pues su hija de 18 años ha hecho el papel de la Virgen María.
Su vida fuera del papel de Jesús es pasarla en familia, pasear, llevarlos a la iglesia los domingos y vivir feliz.
Para Ruiz, el teatro es una ayuda a los jóvenes para alejarlos del ocio y ayudarlos a potenciar su talento.
Hoy Jahir, a paso lento, cargará encima de sus adoloridos hombros a causa de los 39 latigazos con tiras de cueros por soldados romanos, 90 libras de la cruz de madera en la que lo crucificarán.
Todo esto es parte de la dramatización (algunos episodios son reales, tanto es así que el año pasado sufrió un breve desmayo), que se realiza en Panamá Viejo y donde cientos de personas, como todos los años, van a revivir la Pasión de Cristo.









