El consumo de carne ha bajado y esto obedece, según los consumidores, al alto costo de los cortes de este producto.
Según el Instituto de Estadística y Censo de la Contraloría de la República, de enero a marzo de este año, se sacrificó 28,502 cabezas de ganado vacuno, mientras que para esa misma fecha el año pasado fueron 32,364, o sea 3,862 menos.
Carne como el bistec picado está en $7.92 el kilo, antes estaba en $6.25, aseguran los despachadores de algunos supermercados de la ciudad capital.
Otra carne como el costillón, vale $3.75 la libra, antes estaba en $3.50. Mientras que la milanesa está en $8.09 el kilo, al igual que la pulpa negra.
Según los ganaderos, el aumento se debe a la sequía que se presentó entre los meses de enero y marzo de este año, cuando la mayoría de ellos perdieron reses debido a este fenómeno.
Para el expresidente y dirigente de la Asociación Nacional de Ganaderos, Luis Martínez, la transición entre la lluvia y no lluvia hace que la alimentación sea más cara. Agregó que el porcentaje más alto de ganaderos no tiene ganado gordo, sino flaco, y no lo están vendiendo. "Hay menos ganado y esto aumenta su precio" .
A pesar de que los panameños cuentan con el Control de Precios, dicen no verlo, pues algunos de los productos nunca están.
En tanto, el secretario general de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de Panamá, Pedro Acosta, piensa que la demanda hace que los productos se acaben rápido.
Según la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia, hay que considerar que el producto se termina pronto, porque está asequible al público. Aducen que cuando han encontrado irregularidades, son penalizadas de inmediato.









