Desde muy temprano, ayer en la mañana maquinarias y retroexcavadoras empezaron la demolición de la residencia del exgeneral Manuel Antonio Noriega, ubicada en el corregimiento de San Francisco.
La medida se llevó a cabo, ya que en el lugar se encontró cantidad de criaderos de mosquitos, lo que representa un peligro para la ciudadanía, según manifestó el presidente de la República, Ricardo Martinelli.
Para el abogado del ex hombre fuerte de Panamá, Julio Berrío, la propiedad fue tomada por el Estado, tras una sentencia del juez cuarto del distrito de Panamá.
Agregó que la residencia había sido adquirida por Noriega a través de un préstamo y con la ayuda de algunos amigos, cuando aún no gozaba de las mieles del poder, por lo que la propiedad debió ser devuelta a la familia.
Según Berrío, actualmente se está dando un proceso en el que tiene que probar cuáles fueron los bienes adquiridos mediante fondos y recursos lícitos y también se está en espera del fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
De no obtener el resultado esperado, Berrío asegura que irá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.









