Las historias infantiles se trasladaron a la realidad, específicamente a la Cinta Costera, donde miles de niños disfrutaron de un hermoso desfile de Navidad.
La actividad estuvo repleta, al son de villancicos, familias enteras vieron pasar desde soldaditos de plomo, a santa Claus, la Cucarachita Mandinga hasta a Pulgarcito y Ricitos de Oro.
El evento culminó con un festival en el cielo, con cientos de fuegos artificiales.
El alcalde capitalino, José Isabel Blandón, dijo sentirse contento porque todo se dio en orden, mientras que agradeció a la Fuerza de Tera Conjunta por el apoyo en la seguridad y demás.
Y es que se controló la entreda de los espectadores, decomisando aquellos artículos que podían ser un riesgo para todos.
Incumplían
Quienes también estuvieron "ojo al Cristo" fueron los inspectores de Salud, quienes decomisaron agua y gaseosas vencidas que pretendían ser vendidas en la ruta del desfile. También un vendedor ambulante extranjero fue desalojado del lugar, pues esta actividad por ley está prohibida para ellos.
Ricitos de Oro y los tres osos deleitaron a su paso. La carroza estuvo decorada con muchas flores y luces.
La Caperucita Roja, el lobo y hasta la abuela no podían faltar, este carro fue uno de los favoritos de los asistentes.









