Algunos strippers se han convertido en operadores de delivery, pero no han dejado de realizar sus presentaciones, ahora virtuales por la COVID.
Los bailes eróticos tienen casi un año de estar en pausa por la pandemia. Foto ilustrativa / Pixabay.
Los bailes eróticos tienen casi un año de estar en pausa por la pandemia. Foto ilustrativa / Pixabay.
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Por:
Ana Cristina Quinchoa -
[email protected] | @AnaQuinchoa |
Jueves 18 de febrero de 2021 07:00 AM

César y Carlos, con más de diez años en el mundo del espectáculo de los bailes eróticos, se vieron afectados desde que se dio el primer caso de COVID-19 en Panamá, porque hubo una cuarentena total, restricciones de salida, y principalmente el cierre de clubs nocturnos, lugares que sirven como escenario para presentar shows de strippers.

La pasaron mal desde que inició la pandemia. Estuvieron los primeros seis meses del 2020 sin producir nada, lo que ocasionó que las deudas de alquileres y de servicios básicos se acumularan. Ahora trabajan como operadores de delivery o realizando viajes en plataformas de servicio de transporte, pero no fue fácil para ninguno encontrar nuevas plazas de empleo totalmente distintas a lo que están acostumbrados.

‘Te quedas como si perdieras algo muy querido, y te pones a pensar qué se puede hacer ahora para sobrevivir’, dicen.

‘La Internacional Trevi’, bailarina y dueña de ‘Ángel Dance’, un grupo de strippers en Panamá, también se vio afectada por la pandemia, y no solo en lo económico, pues comentó que desde el inicio de la crisis sanitaria pasó por ansiedad y depresión, lo que provocó que subiera de peso. No fue fácil para Trevi dejar aquello que lleva dedicándose por más de quince años.

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Todos se han tenido que reinventar, y la solución de muchos strippers ha sido ofrecer bailes eróticos a través de una pantalla, algo que a ellos no les gusta mucho, porque no pueden interactuar con el público, y el pago es menor: solo un 40 por ciento de lo que ganaban antes en un espectáculo presencial. Su ganancia regular era de 700 a 800 dólares por semana.

‘No es lo mismo virtual, porque te esfuerzas más. Además, ellos te ven, pero nosotros no los vemos. Yo soy una bailarina que siempre interactúa con el público, y ahora, ese tiempo que le dedicaba a la interacción debo darle paso a más baile’, dijo la dueña de ‘Ángel Dance’.

Ángel Dance. Foto/Cortesía

Trevi ahora ofrece clases virtuales de coreografía de pole dance, electrónica, bailes sensuales y dancehall; a veces, las realiza de manera presencial, porque asegura que a través de una pantalla no se aprende bien, pero lo hace con pocas personas y siguiendo las medidas de bioseguridad, como el uso de la mascarilla, aplicando distanciamiento, y el uso de alcohol y gel alcoholado.

El precio de las coreografías de Trevi es de 10 dólares por hora. Antes costaba el doble, pero por la situación económica, decidió cobrar solo la mitad de lo que realmente cuesta.

En el caso de César y Carlos, solo han realizado espectáculos virtuales, para evitar un posible contagio de COVID-19, pues tienen miedo a exponerse; y por respetar las leyes y las medidas de bioseguridad impuestas por el Gobierno. Sin embargo, indicaron que el público sigue solicitando los bailes presenciales, pero les dicen que solo les pueden ofrecer espectáculos virtuales y queda a decisión del cliente si acepta el servicio en la nueva modalidad o no.

A pesar de que lo virtual se ha impulsado de manera exponencial en medio de la pandemia, y que han llegado plataformas para generar ingresos a través servicios de suscripciones de contenido privado, ninguno de los entrevistados tiene una cuenta en la popular plataforma OnlyFans hasta el momento.

César y Carlos están pensando en considerar la propuesta de crearse una cuenta en OnlyFans, porque ya muchas personas se lo han solicitado, mientras que ‘La Internacional Trevi’ no lo toma en cuenta, porque prefiere trabajar bajo perfil.

Perspectiva

En otros países como México, los bailes eróticos ya retornaron a la actividad, porque eran muchas las personas que buscaban a los strippers para pasar un buen rato de entretenimiento en medio de la pandemia. El cambio que hicieron es que ahora lo hacen a domicilio y tomando las medidas de bioseguridad: toma de temperatura a clientes y bailarines, desinfección del lugar, distanciamiento, y el uso de mascarilla y gel alcoholado.

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Los strippers en Panamá esperan que así como ocurre en México, aquí tengan la misma oportunidad de volver a generar ingresos haciendo lo que ellos saben hacer: bailar sensual, pues ha pasado casi un año desde que tuvieron que poner en pausa sus actividades, y sobrevivir la situación con tantas restricciones no ha sido fácil.

Carlos, César y Trevi, comprenden que lo primordial para el Gobierno es que no suban los casos positivos de COVID-19, pero esperan que los tomen en cuenta para una reapertura de la vida nocturna, y les sugieren al Gobierno que vean lo que están haciendo otros países respeto a los bailes eróticos, ‘una reapertura, así sea con las debidas medidas de bioseguridad y con una capacidad del 50 por ciento, para empezar a reactivar la economía’.

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