El juez federal Edwin Torres aplazó su decisión sobre la posible extradición o fianza al expresidente de la República Ricardo Martinelli.
Se esperaba que cuando concluyera la audiencia de ayer, el juez decidiera sobre una petición de la defensa de Martinelli que pedía la nulidad en todo el proceso de extradición a Panamá, y sobre la posibilidad de otorgar una fianza al exmandatario panameño que le permitiera esperar fuera de prisión un eventual juicio de extradición.
Sin embargo, el juez Torres indicó que se tomaría un tiempo para decidir sobre estos temas, agregando que si consideraba que era viable la fianza, convocaría a una nueva audiencia "esta semana o la próxima", en tanto que si rechaza la fianza, llamará a un juicio rápido de extradición.
Mientras tanto, Martinelli se mantendrá en una celda de una cárcel a un lado del edificio federal James Lawrence King, sitio donde se produjo la audiencia.
Ayer, a la 1:40 p.m., hora de Miami, más de 60 personas se apretujaban para entrar a la sala de audiencias, ubicada en el décimo piso del edificio federal.
Entre los presentes estaban tres hermanas de Martinelli Analida, Gloria e Irma, varios sobrinos, amistades como la periodista Mayín Correa, miembros de su equipo de abogados defensores en Panamá, y una batería de reporteros de medios panameños y de cadenas estadounidenses.
Un miembro de la seguridad se asomó por la puerta y preguntó en inglés: "¿cuántos aquí son reporteros?". Casi la mitad de los presentes alzaron la mano.
"¡Jesus Christ!", suspiró el oficial.
La entrada se dio por tandas: primero familiares, luego abogados, un grupo de estudiantes universitarios y por último los medios.
En la sala ya se encontraba Ricardo Martinelli, quien conversaba con sus abogados en EE.UU., Marcos Jiménez y John Byrne.
El exmandatario lucía tranquilo, y miraba hacia atrás ocasionalmente para hacer contacto visual con sus seres queridos.
A las 2:15 p.m. entró el juez Edwin Torres, quien no perdió tiempo y llamó a la defensa y la Fiscalía a presentar sus alegatos.
El abogado defensor Jiménez, inicialmente sustentó una serie de "circunstancias especiales" en el caso de supuestas interceptaciones telefónicas, por el cual Panamá solicita la extradición de Martinelli, que demuestran que está "políticamente motivado y conducido", y debía ser anulado.
La defensa utilizó declaraciones públicas dadas en marzo de 2017 por el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Harry Díaz, a medios de comunicación, en las que aceptaba que este organismo en Panamá estaba "podrido", y que su propio nombre había quedado "manchado".
Esta admisión de Díaz fue usada como argumento para plantear que Martinelli no podría tener un juicio justo bajo el sistema judicial panameño.
Agregó que desde Panamá se ha pedido una extradición, cuando Martinelli ni siquiera ha sido imputado por el delito del cual se le señala.
Otro argumento es que Martinelli había declarado que sentía que su vida peligraba bajo el gobierno de Juan Carlos Varela, antes de irse a vivir a Miami, y antes de que se le formularan cargos por pinchazos.
"El presidente Martinelli tiene arraigo en Estados Unidos", dijo el defensor. "Sería una violación negarle la fianza, cuando tiene residencia en Miami, ha pedido asilo en Estados Unidos, no tiene historial penal y no representa un peligro para la sociedad".
Por otro lado, la defensa ofreció un paquete de fianza en el que Martinelli pagaría $5 millones, además de comprometerse al pago de custodia privada que lo vigilaría en su casa de Coral Gables, y entregaría las llaves de todos sus autos y de su yate, el "White Shark", entre otras concesiones.
En tanto, la Fiscalía sustentó lo que llamó "banderas rojas" que alertan que Martinelli podría fugarse si le dan fianza. Entre estos riesgos, estaban su fortuna, sus contactos políticos y empresariales en todo el mundo, su pasaporte italiano, que sus propiedades en Estados Unidos no están a su nombre, y el hecho de que ya no vive en Panamá.
La audiencia duró unas dos horas, tras lo cual el juez señaló que necesitaría tiempo para evaluar las peticiones de las partes. Esto causó desconcierto entre los asistentes, que esperaban una decisión definitiva, positiva o negativa.
"Familia, los quiero", dijo Martinelli antes de ser sacado por una puerta trasera, de vuelta a su celda.
- La defensa de Martinelli llegó con varios bloques de documentos.
- Exdiputado Yassir Purcait uno de los acusadores y Jaime Abad, asistieron.









