Con nostalgia miraba Yoelin Tejada la bóveda de su padre Plinio Abel Tejada en el cementerio municipal de Juan Díaz, quien hace cinco años dejó este mundo.
Decenas de recuerdos le llegaban ayer a la mente de Yoelin, al conmemorarse el Día del Padre; pues ella aseguró que no tiene quejas de su papá porque fue un hombre trabajador, amoroso y siempre dispuesto a darle un consejo, por eso lo extraña bastante, pero sabe que con Dios su progenitor está mejor.
Y es que cientos de personas aprovecharon el Día del Padre para visitar las tumbas de aquellos hombres abnegados, que ya se han marchado de este mundo, pero que cumplieron con su misión.
Omar Aizprúa, de 42 años, con un machete limpiaba la tumba de su padre Alejandro Aizprúa, quien al morir hace tres años tenía 68 años. Él acude al cementerio de Juan Díaz a cada instante, pues su padre cumplió con el trabajo de convertirlo en hombre de bien, junto a sus cinco hermanos.
Algunos familiares de los fallecidos se quejaron de que la hierba del campo santo estaba alta, cuando pagan para su mantenimiento.









