La causa más común de los incendios silvestres o forestales responde directa o indirectamente a las acciones de las personas, ya que raras veces se inician solos, pero a pesar de ello, en la División de Delitos Ambientales de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) no reposa ninguna acusación sobre los últimos casos en el país.
Para Ligia Arreaga, coordinadora de la Alianza por un Mejor Darién y protectora de la laguna de Matusagaratí, en los últimos incendios, sí hay mano del hombre, y asegura que en Panamá sobra la impunidad, pues nadie paga por esos delitos.
Se dice que en el 98% de los incendios forestales o de masa vegetal, como les llaman ahora, hay mano humana.









