Justicia es lo único que piden los familiares de los docentes Rubén Burgos Ureña y Edgardo Ríos, cruelmente asesinados el pasado mes de mayo en la provincia de Herrera.
Entre lágrimas y en su primera aparición pública desde el hecho, los familiares indicaron que a pesar del paso de los días, no logran reponerse del duro golpe que significaron las muertes de ambos profesores, descritos como hombres dedicados a la enseñanza, alegres y apegados a su familia.
Rubén y Edgardo eran amigos de años, quienes disfrutaban de las fiestas tradicionales del Manito de Ocú, región de donde era oriundo uno de ellos. La noche del sábado 24 de mayo se disponían a salir con otro docente y amigo a divertirse, pero a su colega nunca llegaron a recogerlo, ya que en medio del camino fueron interceptados por los tres sospechosos, uno de ellos un menor de edad que está a órdenes de las autoridades.
Aunque el dolor no deja de estar presente cada día, Petra Edilsa Ureña, madre de Burgos, sacó fuerzas para pedirle al Ministerio Público que no claudique en las investigaciones y que una vez haya los elementos suficientes, les caiga todo el peso de la ley a los asesinos de su hijo.









