@PabloCastilloM3
Lágrimas de felicidad en los rostros de madres y esposas fue la tónica principal que se vivió ayer, en el singular encuentro de los marinos del Antares III y sus familiares, a su llegada a los predios del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), en Howard, tras permanecer casi un mes perdidos en altamar.
Gabriel Zapata, Jorge Pimentel, Fernando Salinas y Gabriel Adames se hicieron a la mar en su bote el pasado 15 de enero, y luego de tres días en la faena, el navío sufrió un daño que los mantuvo a la deriva hasta el 15 de febrero, cuando fueron rescatados por una embarcación costarricense en aguas internacionales.
Ana Rengifo, hermana de Gabriel, relató que el día 14 de enero, es decir, un día antes de que el Antares III saliera del puerto Multimodal en la bahía de Panamá, los marinos salieron a probar las condiciones mecánicas del barco. Ese día comprobaron que este tenía una bujía dañada, la cual fue cambiada y así fue que dicha nave zarpó del puerto el 15 de enero de Panamá.
Agregó que el día 18 de enero, los pescadores se encontraron con otra embarcación que los remolcó hasta otro punto de pesca al sur de Contadora, para que no gastaran combustible, pero en ese momento el motor de la nave estaba bien, y no fue hasta el día siguiente cuando intentaron moverse, que se dieron cuenta de que el motor no arrancaba.
Desde entonces estuvieron a merced de las olas y el viento que los arrastró hasta aguas costarricenses, donde fueron ubicados por el navío Modesta, a 293 millas Punta Burica, en aguas internacionales, según informó el director del Senan, Belsio González.
El capitán del Senan Oriel Reyes, encargado de las operaciones de búsqueda aérea, describió que al no encontrar la embarcación en la bahía de Panamá, esquematizaron la búsqueda por cuadrantes de acuerdo con las corrientes, que por lo general y en casos anteriores indicaban que irían hacia el área de Ecuador.
Gabriel Adames, capitán de la nave, manifestó que el barco tenía alimentos para mantener a la tripulación durante 12 días, pero a los 18 días ya no contaban con nada para comer, por lo que el resto del tiempo se mantuvieron vivos capturando los frutos del mar, mientras las corrientes cambiaban y los llevaban hacia aguas costarricenses.
Jacqueline Oses, madre de Fernando Salinas, el menor de los navegantes, emocionada dijo que cuando le avisaron del hallazgo de su hijo y sus compañeros en aguas ticas, tuvieron que quitarme el teléfono porque me puse a llorar de los mismos nervios, mis otros hijos me decían: mamá, no llores, si ya él apareció.









