La actividad comercial es intensa dentro y fuera del cementerio municipal de La Chorrera, por la celebración del Día de Los Difuntos, una fecha que es aprovechado por trabajadores informales para generar ingresos.
La venta de flores, trabajos de albañilería y pintura son la principal actividad que se desarrolla en este camposanto.
No obstante, la decisión de los deudos de realizar por si mismos los trabajos de remozamiento de las sepulturas ha reducido cada año más las ofertas de trabajo, señalan quienes se dedican a estas tareas para estas fechas.
Por otro lado, el crecimiento poblacional en el distrito de La Chorrera, también está exigiendo más espacio para sepulturas en este cementerio, admiten las autoridades municipales.
Según el alcalde Tomás Velásquez, se intenta aprovechar al máximo los espacios disponibles a través de la construcción de 600 osarios.
En el 2013 se construyeron 150 bóvedas las cuales en corto tiempo fueron ocupadas.
Durante los dos últimos años se han invertido 170 mil dólares; dijo Velásquez, lo cual implica la construcción de la cerca perimetral, con lo cual se intenta frenar los sacrilegios y vandalismo que se cometían años atrás.
Además de ello, se han colocado portones en todos los accesos al campo santo, aunque esta medida ha causado molestias entre algunas personas.
No obstante, admitió que la morosidad acumulada de 400 mil dólares limita los recursos económicos a invertir en este campo santo.









