En plena celebración de Carnaval, en el Oeste decenas de jóvenes de ambos sexos tomaron la decisión de dejar de lado la fiesta de la carne para asistir a retiros espirituales.
Según Miguel Montenegro, de 17 años, estas actividades religiosas son un medio efectivo para evitar los riesgos y las tentaciones de la calle.
Este joven se preparaba ayer para dirigirse a Chicá, en cerca del parque nacional Campana, a participar en un retiro espiritual.
De igual forma, en Arraiján, en la comunidad de San José, otro grupo juvenil se concentró desde el sábado en el campamento conocido como El Amanecer, con la finalidad de meditar.
Parte de los jóvenes orientadores en los retiros de Chicá y San José participaron activamente en la convivencia juvenil celebrada recientemente en Chitré, provincia de Herrera, que concentró a miles de jóvenes de todo el país.









