Tener un familiar privado de su libertad en los centros penitenciarios La Joya o La Joyita no es nada fácil, ya que sufre el reo y sus familiares.
A quien llamaremos María Sánchez sabe lo que es tener un familiar detenido y los páramos que se pasan, mientras este paga su condena.
Su esposo cayó preso cuando ella apenas tenía tres meses de embarazo; su hija ya nació y solo la conoce por medio de fotografías.
En los días que hay visitas, ella debe salir a las 3:00 a.m. de su casa, ubicada en La Chorrera, para trasladarse hasta Pacora, donde están La Joya y La Joyita.
Tener que desnudarse y que las unidades femeninas te toquen es horrible, dijo Sánchez. A esto se suma el gasto que implica cada visita, pues le lleva súper, sumado al pasaje que gasta desde La Chorrera.
Manifestó que en la entrada del penal todo gira en torno al dinero, pues en los quioscos alquilan los suéteres con los colores permitidos para ingresar a la cárcel. Hasta por guardar una bolsa le cobran a los familiares.









