Un total de 250 denuncias graves por afectaciones de ruido lleva registrado este año el Departamento de Legal y Justicia de la Alcaldía de Panamá, mientras que las corregidurías nocturnas ya podrían estar alcanzando unas 1,000 denuncias leves, situación que según el director del departamento, Agapito González Gómez, se ha mantenido bajo vigilancia.
Gómez explicó que las denuncias que más se presentaban eran contra discotecas, pero tras las constantes inspecciones y multas impuestas desde $50 hasta 2,000, limitaron la exposición al ruido, mientras que en los hoteles y terrazas en casas no y eso lo que tienen que atacar.
No se necesitan fotos ni pruebas, solo basta con enviar un correo o una llamada para que el personal llegue al lugar y haga la medición de ruido, luego se cita a la persona y se formulan los cargos, finalizó Gómez.
Por su parte, Amarilis Meléndez, especialista en otorrinolaringología en el Hospital Santo Tomás (HST), explicó que, lastimosamente, es la juventud la más afectada y cuando llegan a 50 años, muchos ya son sordos y no por motivos de edad.
Ellos entran a una discoteca, salen sordos y piensan que esto pasará, pero no es así, ya que esto causa una lesión auditiva que podría empeorar si la exposición sigue.
Este tipo de situación se podrían ver reflejada en las próximas fiestas de Carnaval, pues según Meléndez, los panameños tienen la costumbre de ser parte de las conocidas murgas y desconocen que están exponiendo su oído a un peligro inminente.
La historia se repite con el lanzamiento de fuegos artificiales. Una persona podría perder la audición de forma abrupta solo con un bum de ellos, aseguró. Dos cuadras sería lo ideal para ver y escuchar estas dos formas de diversión.
Salud en peligro
55 decibeles es el nivel de ruido que el oído humano tolera.
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Yanelis domínguez
- @YanelisDD









