¿Cómo cambiar la mentalidad dentro de una cárcel, si el sistema no apunta a ese entorno? Esta es una de las miles de preguntas que se hacen las personas privadas de libertad.
Son conscientes de que le fallaron a la sociedad, pero algunos de ellos, aunque no muchos, buscan enmendar su error para rehacer sus vidas.
Así lo mencionó Rafael Almendra, un joven de 25 años de edad, quien está condenado a 20 años de prisión por homicidio simple.
Almendra, quien lleva 31 meses privado de libertad en la cárcel pública de Las Tablas, piensa que un error no es sinónimo de estancamiento.
Retrocediendo un poco el tiempo, recordó cuando hace unos años estaba en una playa y llegó un hombre desconocido para él, presuntamente en medio del calor de la discusión le sacó un cuchillo y al ver su vida en peligro, agarró un palo para defenderse y fue así que le dio un golpe en la cabeza que terminó con su vida.
Antonio José Salguera, quien lleva 21 años preso en La Joyita, hizo énfasis en que hace falta talleres, programas sociales que vayan en dirección a la verdadera reinserción. Apunta a que solo con la verdadera necesidad de Dios y voluntad de cambiar se puede hacer una nueva vida, como lo ha hecho él.
Para los presidiarios es fácil, pero difícil a la vez pensar en el término antes mencionado, pues no cuentan con el apoyo por parte de las autoridades.
De esta situación es consciente Armando Medina, director general encargado del Sistema Penitenciario, quien dijo que se está creando un patronato para ayudar a las personas privadas de libertad de manera espiritual, laboral y familiar para la reintegración social.
Por otra parte, para Milton Henríquez, ministro de Gobierno, hay que hacer modificaciones a la ley para que se permita a los privados de libertad estudiar, trabajar dentro de los centros y en los programas que se tienen, además de buscar el hacinamiento y la detención preventiva cuando no se necesitan.
Sin oportunidad
Las autoridades están claras en que falta más por hacer.
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Jean carlos díaz
- @jeandiaz1331









