- Solicitan a la Junta Comunal que los ayude con esta situación.
En un terreno baldío en la barriada Ersa hay un herbazal que crece tan alto que se ha convertido en hogar de las culebras. El monte ha sido cortado en múltiples ocasiones por algún residente del sector, sin embargo, la situación persiste.
Según Hellen Romero, residente del lugar, el terreno pertenece a un policía, cuyo paradero se desconoce. Romero añadió que los niños están en peligro y en ese herbazal se esconden los asaltantes para acechar a sus víctimas.









