El 22 de noviembre de 2016 siempre estará en la mente de Norma Hernández, una de las afectadas del deslizamiento de Villa Milagros, en Nueva Libia, en el corregimiento Ernesto Córdoba Campos.
Y es que ese día, la tierra se deslizó y se tragó varias casas, la de Hernández no se desplomó, pero tuvo que desalojarla y ahora vive alquilada en un cuartito.
Ella regresó ayer al lugar de la tragedia, pero no fue sola, ya que la acompañaban expertos de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos Spia y de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura.
Marisín Lombardo, presidenta de la Spia y de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura, explicó que asistieron al lugar para darle seguimiento a lo ocurrido en noviembre del 2016.
Manifestó que en su momento se hizo una reunión conjunta de varias instituciones y de gremios, y el seguimiento es porque ya la temporada seca pasó y viene la época lluviosa, y el terreno ha seguido cediendo.
Lombardo hizo un llamado a las autoridades, pues los afectados necesitan que se les dé una solución, o se va a reforzar con un muro, que sería muy caro.
En tanto, el ingeniero Amador Hassel, miembro de la Junta Técnica de la SPIA y de la Universidad Tecnológica de Panamá, advirtió que debajo de la calle agrietada pasa una tubería de 36 pulgadas.
Esta tubería trae agua desde la planta Federico Guardia Conte, ubicada en Chilibre, y de romperse, sería muy peligroso.
Expresó que esta sería una catastrofe porque la tierra está cediendo y la grieta de la calle es más grande.
Indicó que las medidas o trabajos que sean para estabilizar el sector estarían por encima de un millón de dólares.









