A muchas de las familias en Chitré les tocó gastar más dinero comprando agua embotellada, tal como Dalia Bernal, quien además tuvo que ir a lugares como Tonosí y sacrificar muchas de sus actividades diarias.
Personas enfermas y familias con niños no podían bañarse más de una vez al día, ya que había que racionar el uso del vital líquido que recibían del Gobierno u otras entidades. Los vecinos se unieron y se ayudaban mutuamente. A pesar de esto, no llegaron a la desesperación, pero aseguraron que estarán más pendientes de este tema, pues no tolerarán que los pocos afluentes de agua de su lugar de origen sufran por otros que quieren enriquecerse.









