Como si hubiese pasado un vendaval quedaron las aceras del corregimiento de Calidonia, luego de que ayer personal de la Alcaldía Capitalina tumbaran medio centenar de puestos de buhonería.
Innumerables cucarachas salían de los puestos de madera y zinc buscando refugio, mientras que los pequeños comerciantes reclamaban por el desalojo.
La señora Rosa María, una adulta mayor, estaba desesperada. Adujo que tenía más de 60 años con su local, que le ha ayudado a criar y educar a sus tres hijas. Recalcó que su puesto está a nombre de sus hijas, que son panameñas.
Ella culpó al Gobierno por la acción, "son unos asesinos, por eso es que hay tanto robo por la sinvergüenzura del gobierno que no deja trabajar... Yo no estoy robando, estoy trabajando", decía con evidente molestia, desafiante frente al tractor que iba tumbando una a una las viejas estructuras.
Al final, nada pudo hacer, su local también fue destruido y algunos buhoneros fueron a dar a la corregiduría.
Genaro Bárcenas, subdirector de Microempresarios del Municipio Capital, sostuvo que los quioscos derrumbados fueron por estar arrendados, ocupados y operados por extranjeros, lo que está prohibido por Decreto Alcaldicio.
Además, que esa área pública aceras de Calidonia entra en el proyecto de Renovación Urbana que comprende desde la Basílica Don Bosco hasta el cruce de la 5 de Mayo donde opera la piquera de buses de La Chorrera.
La Alcaldía aclaró que entre febrero y junio de 2016 se realizaron censos, recorridos y se les notificó a los extranjeros sobre la medida.
El Decreto Alcaldio 1889 de octubre del 2014 prohíbe que extranjeros ejerzan la buhonería, solo es para nacionales.
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Puestos de buhonería fueron destruidos por la Alcaldía Capitalina.









