Yuleymi Rodríguez, de 20 años, paciente de cáncer, llegó en 2013 al Instituto Oncológico Nacional (ION) con baja autoestima, al ver que perdía su cabello por el tratamiento de la quimioterapia, pero en las pelucas descubrió una solución a su tristeza.
¿Recuerdas cuando llegué triste aquí?, preguntó Yuleymi a Magaly Potai, quien trabaja desde 2001 en el salón de belleza de FundaCáncer, ubicado en el ION.
Las pelucas son una opción para las pacientes, pues las ayudan a salir adelante y olvidar un poco su enfermedad, expresó Potai, sin embargo, de no cuidarse como debe ser, pueden causar irritación en el cuero cabelludo, por eso es importante lavarlas con Suavitel; se usa aceite de almendra y no debe exponerse tanto al sol, explicó la especialista.
Potai, quien se ha encariñado tanto con cada paciente que toca la puerta de su salón de belleza a diario, dijo que su objetivo principal es hacerlas sentirse bellas. Hoy día, Yuleymi es una sobreviviente de cáncer y voluntaria en el ION, pero de vez en cuando sigue tocando la puerta de Magaly para cambiar su look y colocarse su peluca, a pesar de que ya su cabello le creció, porque la acompañó en su lucha.









