Los vendedores ambulantes de agua embotellada se las ingenian para ganar algo de plata, sin embargo, juegan con la salud de las personas, pues les venden botellas que no están selladas de fábrica.
Leticia García, una consumidora, explicó que en dos ocasiones ha detectado que las botellas ya habían sido abiertas.
La última vez que le pasó fue en la terminal de Albrook, cuando le compró una botella de agua a un vendedor que se subió al bus y descubrió que la tapa estaba pegada con una especie de pegamento.
Añadió, que al reclamarle al vendedor, este se molestó y le dijo que eso estaba sellado porque él compra las botellas de agua al por mayor y que él no la estaba obligando a comprarle.
Aurelio Rangel, director de la Región Metropolitana de Salud , señaló que el consumidor es el principal responsable y debe ser precavido y evitar comprar productos en la calle.
Agregó que en el caso del agua embotellada es un riesgo para la salud, porque no se sabe de dónde han sacado el agua e igualmente el envase.
Resaltó no tener conocimiento de la situación, pero realizarán operativos, porque no se pueden vender productos que ponen en peligro la salud de la población.









