El año pasado, la Fiscalía de Drogas hizo 79 detenciones de ventas al detal de drogas en diversos barrios del país, y en lo que va del año, van 41.
El fiscal primero de Drogas, Javier Caraballo, aseguró que ellos se han enfocado en los barrios para evitar que corrompan a la juventud, pero que hay un crecimiento de la venta familiar de estos productos y eso es preocupante.
Según Caraballo, hay casas donde los diversos miembros de la familia se mantienen en la residencia y se ocupan todo el día de la venta. Los consumidores llegan y hacen sus pedidos de forma directa en las puertas de la casas.
Para la socióloga Esther Olivares, la venta de droga al menudeo se ha vuelto una actividad que genera muchas ganancias en los barrios bajos de la ciudad, y cuando los padres lo hacen delante de sus hijos, lo que van a conseguir es que sigan su ejemplo y más adelante lo vean como un negocio de familia.
Un niño que crece en un barrio popular ve todos los días situaciones poco comunes como conversaciones vulgares, gestos impropios y en peores circunstancias, la venta de droga, esto hace que lo conciba como algo natural y es allí donde se forma un conflicto emocional en él.
Cuando una madre, una abuela o cualquier miembro de la familia acepta que un niño pequeño viva en esa situación, se rompe el vínculo familiar y todos entran en lo que conocemos como personas en riesgo social.
Además de la afectaciones emocionales que esto tiene en toda la familia, también se incita a la muerte.









