Varias de las víctimas desean retornar a su comunidad para seguir haciendo sus labores del campo.
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Víctimas piden que el peso de la ley sea rigurosa. Foto: Melquiades Vásquez.
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Por:
Melquiades Vásquez A. -
[email protected] | @diaadiapa |
Martes 28 de enero de 2020 06:30 PM

 

Efigenia Valdez, Yoslena Valdez, Rubén Valdez, Víctor Blanco, Dina Blanco, y un menor de 16 años son parte de las víctimas de la lejana comunidad de Alto El Terrón en la comarca Ngäbe Buglé, que lograron salvar sus vidas a pesar de  las quemaduras en la boca  y la  golpiza propinada por  los presuntos líderes de una secta en el mencionado poblado comarcal. 

 

Estas personas por primera vez hablaron a los medios de comunicación social en la ciudad de Santiago, en el momento que un grupo de funcionarios del gobierno, en este caso del Ministerio de Desarrollo Social, les daba la reubicación en dos apartamentos en los edificios de interés social conocidos como los multi de San Antonio en la ciudad de Santiago.

 

Se evidenció un  cuadro dramático en esas personas que ya no quieren recordar los espantosos momentos que se cometieron en Alto El Terrón el pasado 12 de enero de este año 2020.


Muestra de esto fue cuando Rubén Valdez,  joven que luchó para salvar a las personas, comentaba todo el sufrimiento que tuvo para sacar  a sus hermanos y a otros vecinos  de las atrocidades que los presuntos líderes de la secta estaban haciendo.

Mientras él contaba una de las víctimas estuvo a punto de desplomarse.

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Rubén Valdez se armó de valor

Efigenia Valdez, otra de las víctimas,  aseguró que la noche de aquel domingo fue algo diferente, vieron  que habían cambiado las cosas, los que estaban de pastores golpeaban, torturaban y hacían cuando locura se les ocurría.


Los golpes eran tan fuertes que muchos caían casi agonizantes, fue lo que indicaban la mayoría de las víctimas que ahora están vivos porque según ellos, Rubén Valdez se armó de valor y coraje para  sacarlos de la iglesa y llevarlos en cayucos hasta río Luis donde recibieron las primeras atenciones médicas, y de allí enviados en ambulancia al hospital doctor Luis “Chicho” Fábrega de Santiago.

 

No cabe duda que el dolor en estas personas está vivo,  muchos de ellos desean pasar la página del sufrimiento, pero es muy reciente los hechos ante las pérdidas de sus familiares, también piden que el peso de la ley sea rigurosa y que en la comunidades indígenas las autoridades y las instituciones retomen el control que estaba desaparecido. 

 

Yoslena Valdez comentó que el Ministerio de Desarrollo Social, El SENAN, Policía Nacional, Minsa, SENNIAF, INAMU han ayudado bastante para superar esos malos momentos que  marcó la vida de ellos para siempre, agregó que con el apoyo de las autoridades toda la comunidad tendrá la oportunidad de algún día dejar atrás el dolor y la tristeza.

 

Otra verdad es que los familiares de los victimarios sufren por lo que ha sucedido, nadie sabe cuál será el futuro de estas personas que son investigadas por las presuntas atrocidades.

 

En ambos grupos hay temor, varios de ellos con deseos de retornar a su comunidad para seguir haciendo sus labores del campo y otros no quieren que ni que se les mencione lo ocurrido. Permanecen parcos en ambos lados cuando se les pregunta si hay más muerto, prefieren no hablar.

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