"Si el año pasa'o tuvimos problemas, quizás este año tengamos más, pero no se apuren que la Navidad a la vuelta de la esquina está...".
Así introduce El Gran Combo de Puerto Rico su clásico navideño La Fiesta de Pilito, y en realidad es así. El fin de año trae consigo un cambio de actitud y de pensamiento en la gente, que te invita a olvidar las penas y los problemas; solo es necesario mirar alrededor y observar cómo ese compañero que no participó de ninguna actividad durante el año, está muy motivado con el intercambio de regalos de la oficina, o esa vecina mal encarada que ya está empezando a decorar su casa y hasta te saluda con una amable sonrisa.
Es que no se sabe en realidad qué es lo que pasa, pero la magia de esta época es innegable, gran responsabilidad recae en la música, que a pesar de que no es nuestra, la hemos adoptado como tal y representa parte de nuestras tradiciones. A pesar de nuestras similitudes, Puerto Rico celebra su fiesta de una manera diferente, pero especial, y aunque en Panamá no sepamos qué es el Aguinaldo, no llevemos Trulla, no conozcamos el Seis Chorrea'o, el Majarete o el Ron Cañita; hemos cantado sus canciones por más de 40 años, teniendo como invitados obligatorios en época de Navidad a Héctor, Willie, Ismael, El Gran Combo, Cheo, Richie Ray y Bobby Cruz y, más recientemente, a Gilbertito, por mencionar solo algunos de los más importantes intérpretes de la Salsa Navideña.
Es por esto que, quizás nuestra Pierna Navideña no sea como el Lechón a la Varita; nuestro ponche no sea como el Coquito, nuestro arroz con guandú no sepa como el arroz con Gandule, ni nuestros Tamalitos sean como los de Puerto Rico; nuestros problemas se olvidan o se echan a un lado en época de Navidad. Aquí y allá la música sigue siendo, además de un puente de amistad, una excelente razón para celebrar.









