Mañana es un día especial para la industria de la televisión. Mañana, RPC Televisión cumple 55 años y, aunque para muchos pasen inadvertidos porque en pantalla para Medcom, es como un año más, hay mucho decir, mucho que extrañar, mucho que celebrar y mucho por lo que sufrir.
Para cualquiera que conozca algo de esta industria televisiva, RPC Televisión es la marca más representativa de la televisión panameña. Ahí se hizo mucha gente que hoy está en la industria. Fue la escuela, el Alma Mater de muchos publicistas, gerentes de medios, dueños de productoras y talento de las televisoras que hoy están en otras pantallas.
En sus momentos de gloria, decir que eras parte del equipo de RPC, era decir que estabas en la televisora no solo más influyente del país, también era decir que eras parte del primer canal.
No tengo que recordarle a nadie que por RPC pasaron talentos que hoy son figuras importantes en la historia de la televisión. ¿Cómo olvidar los segmentos de deportes con René Rizcalla, Hernán Botello o las narraciones del Mundial con Edmundo Vargas? ¿Cómo olvidar las presentaciones de noticias del Fat Fernández, Celiano Fonseca, Diana Arosemena o Justo Fidel Palacios? ¿Cómo olvidar cuando el Fat Fernández tenía que tomarse una cerveza Balboa, un café Durán o fumarse un cigarrillo Marlboro en cada noticiario como parte del acuerdo con los anunciantes? ¿Cómo olvidar el paso de Víctor Martínez Blanco, César De León, Rossana Uribe y hasta Tres Patines, que llegó a vivir en Panamá por su paso en esa pantalla?
Ninguno era perfecto, pero todos vivos y muertos- aún hoy son figuras íconos de la televisión nacional. Algunos hechuras la huaca y con mucho orgullo lo decían y dicen. Ellos eran, en esos tiempos, las figuras más influyentes de la industria por parte de RPC, pero a sabiendas de su influencia en las audiencias, nunca fueron lo patéticos que son algunos de los que ahora están en la industria que se creen los reyes del arroz con pollo. Ver los noticiarios de RPC daba gusto porque, independientemente de los intereses de sus dueños en ese entonces, no veíamos esa corregiduría horrenda en lo que hoy se han conver tido los espacios informativos. Los anchor de RPC eran sinónimo de prestigio. Hoy, lo lamento, pero salvo excepciones, cualquiera presenta noticias. Cualquiera, salvo excepciones, presenta deportes y cualquiera sale en televisión en un show de entretenimiento.
¿Qué ha pasado con los años? La esencia de RPC se fue desnaturalizando y en su afán de no dejarlos ser el #1 dentro del grupo mediático al que pertenece, lo descuidaron y así mismo la audiencia fue perdiendo interés en verlos. Lo abandonaron y lo debilitaron.
Lo usaron como un laboratorio de experimentos televisivos que dio como resultado que 55 años después, al verlo, uno no sabe si es un canal de deportes, de series o de películas. No tiene identidad a tal punto que ni la hueca nos trae recordación de la marca. Fue manejado como ese espacio donde lo que no sirve para Telemetro tenía que ser presentado por pantalla 4.
¿Qué show de producción nacional tiene RPC? ¡Ninguno! ¿Qué show de periodismo tiene RPC además de Debate Abierto que sea realmente influyente? ¡Ninguno! ¿Qué figura realmente influyente, en cualquiera área, tiene pantalla 4? ¡Ninguna! ¿Qué influencia tiene Noticias RPC siendo tan buen informativo? Ninguna. ¿Y sabe por qué? Porque es el depositario de lo que no se quiere en Telemetro. Porque las figuras de Telemetro salen en RPC cuando les da la gana y viceversa y así no se crea identidad. Así no se crean talentos-marca. Usted un día ve a Miguel Angel Remón en Deportes RPC, al día siguiente en Calle 7. Usted un día ve a Hugo Famanía en Noticias RPC y otro día lo ve en reemplazo de Álvaro Alvarado en Telememtro. Un día usted ve a Alvarado Alvarado en Telemetro Reporta y los domingos en pantalla 4. 55 años después RPC tiene cero identidad. Y no, no es que las mínimas caras que tiene RPC no sean buenas, es que no las saben aprovechar, no las cuidan, no las protegen, no las elevan. No han creado franjas con verdadera identidad RPC.
RPC Televisión es una pantalla que tiene mucho que ofertar. Tiene un talento humano que no sale en pantalla con deseos de hacerlo funcionar. ¡Déjen que lo hagan! Es un canal que bien manejado, sin miedo a ser competitivo, inclusive con su hermano Telemetro, puede volver a ser referencia obligada dentro del control remoto de las audiencias. A pesar de sus tropiezos, yo me uno a sus felicitaciones porque para mí, 55 años después, sigue siendo mi escuela: el primer canal.









