La luna del 16 de enero fue perfecta, su luz y su forma acompañó a cientos de personas a la tan esperada Luna llena de tambores, velada que reúne a nacionales y extranjeros.
El inmenso árbol de corotú en el Cuadrángulo Central de la Ciudad del saber estuvo abarrotado y fue el marco perfecto para escuchar ritmos al son del tambor. Músicos y asistentes con sus tambores y hasta tanques de pinturas fusionaban los sonidos que hacían a más de uno danzar.
Entre melodías dedicadas a Panamá, al amor y al tan amado astro, a quien se le pedía por el amor y la paz, se disfrutaba en familia, allí no había espacio para el aburrimiento y sí para demostrar la pasión por el arte y la naturaleza.
Personas con petates y sábanas en el suelo habían por todas partes, los vinos y por supuesto que ese delicioso aperitivo (paella de marisco) tampoco faltaron, lo que hacía que el picnic nocturno fuera fabuloso y extraordinario.
Fueron dos horas de sabor, sonido y movimientos sensuales, los cuales muchos desean volver a repetir al son de la brillante luna llena.
Músicos como el venezolano Pedro Peña, quien participó de esta velada, quedó tan impactado con el espectáculo que aseguró que llevará esa idea a Venezuela, la cual puede pegar mucho por el sabor de ese pueblo.









