Miles de personas se dieron cita ayer a la Catedral de Sevilla para despedir a la duquesa de Alba Cayetana Fitz-James Stuart y Silva.
A esta despedida asistieron grandes personalidades, como la infanta doña Elena, en representación del rey Felipe y Letizia, el presidente del Senado español y varios ministros de defensa.
Los restos de la duquesa fueron incinerados en el cementerio de San Fernando y las cenizas repartidas entre la iglesia del Cristo de los Gitanos, en Sevilla, y el panteón que la familia tiene en el Monasterio de la Inmaculada Concepción, en Madrid.









