Lágrimas. Lágrimas de sangre habrían de llorar varios de los personajes del drama "Bodas de sangre", que estrenó el lunes pasado con dirección de Abdiel Tapia.
Danitza Barrera, Sleyder Rivas, Roslyn Ricord, Oday Kamal, Sandy Correa, Nini de León, Iván Frederick Carrera, Gretchel Martínez, Diana Gintoli, Cinthia Díaz, Edgar González, Rubén Franco, Rafa Leonard y Ángel Cárdenas son los que le dan vida en este montaje a la madre, el novio, la novia, Leonardo, mujer, la luna, padre, vecina, criada, suegra, mozo y leñadores.
Una vez más, la muerte llega sin invitación. Este "personaje" tema es casi una constante en el teatro de García Lorca.
La novia y el novio constataron que el pasado no perdona, se presenta, de improviso, dejando atónitos a todos, sacudiéndolos en lo más profundo.
Alegría y tristeza, buena y mala fortuna o como quiera llamárseles a estas dos caras de la misma moneda están unidas por un lazo invisible. ¿Indisoluble?
No necesariamente indisoluble, porque lo que se cosecha es lo que se siembra. Si el agua no es cristalina, mal se puede pretender que no esté contaminada, como las relaciones malsanas, enfermizas, en las que la sinceridad no es la carta de presentación en la pareja.
Esto, una situación no resuelta fue la que -como una herida que está abierta y se infecta y se va enconando- fue el caldo de cultivo para que uno de los personajes se fuera envenenando, por decisión propia, con el rencor. Entonces en vez de dicha en la noche de bodas hubo desdicha, el horizonte se tiñó de sangre.
Entonces, no hubo marcha atrás.
De nada serviría, ya, llorar sobre la leche derramada. Vida y sueños truncados vinieron a ser sinónimos.
Eso sucede cuando se pierden los estribos, cuando se es mal perdedor, cuando vacíos e inseguridades ahogan la relación en pareja.









