Hoy es la final de la actual temporada de Calle 7, el game show vespertino de Telemetro y siempre, pero siempre, lo espero y sintonizo tanto porque es parte de mi trabajo, como porque me gustaba el show como un producto bueno bueno, cuando era bueno.
En ese gustarme, siempre me impresionó y no dudo hoy pase lo mismo- cómo un show de televisión, con talento local perfectamente desconocido, era capaz de casi llenar 'El Roberto Durán', mismo lugar que se llena con conciertos de artistas internacionales.
Siempre me impresiona cómo ellos, hoy, solo basándose en el formato de un show de televisión son el único producto de pantalla que logra mover tanta gente, a favor o en contra, de uno de los y las dos finalistas y sus colores.
Yo tengo sentimientos encontrados con esta final porque para mí, no es Calle 7 lo que llega a final de temporada y sí un extraño embrollo que han disfrazado de Calle 7.
Es la final de un show que perdió e hicieron perder su esencia de competencia dura, para terminar siendo un espacio horrendo de casi dos horas por día donde uno se sorprendía más que por el esfuerzo y fuerza de sus participantes, por las dinámicas sin sentido que les puso la producción a hacer. Por lo falsos y sobreactuados que se veían muchos y, por cada vez, ver menos competencia y más mal show.
Y es ahí donde hoy tengo que hacer un énfasis. El actual Calle 7 es un perfecto ejemplo de cómo, por la búsqueda del ratings fácil se puede dañar un buen producto. Son un ejemplo maravilloso de cómo se puede aniquilar una propuesta diferente y convertirla en un producto más del montón, solo, por responderle a otro producto del montón.
Lo lamento, pero Calle 7 esta noche, por muchos bombos y platillos que se anuncien, no tiene nada que celebrar. No se le tiene nada que aplaudir, no se le tiene nada que festejar.
Yo estoy realmente decepcionado de esta temporada no solo con su producción, también con sus participantes y muy en especial con los dueños y creadores de la franquicia que permitieron que Calle 7 Panamá, "el original", quedara siendo una asquerosa mezcla de Esto es Guerra + Miss Panamá + Pepina y Tortón + A Bailar Tocán + Big Brother + Entrece a ganar + A todo o nada + Miss Musculín + Miss Piernas Largas + Miss Cara Bonita + Las Aventuras de Pin Pin + Dominguito + Romance en Curundu + El 2 Busca 1 y el resultado, lo siento, es una bazofia televisiva que asquea y que en vez de llenarlos de felicidad, los debería llenar de vergüenza porque defraudaron a una audiencia cautiva de un show único y diferente. A una audiencia que les creyó y confío en un producto único y quedaron siendo todo menos nada de lo que eran. De ser un show de atletas y esfuerzo quedaron siendo un show de romances, juegos tontos y arlequines. ¡Defraudaron!
Esta noche, espero, que por lo menos ahí regresen a su esencia. Que al verlos la gente sienta que no los defraudaron hasta en su final. Que no son como tantos que prometen algo y no lo cumplen. Que al verlos nos haga pensar que la pésima temporada que tuvieron, en reacción a Esto es Guerra de TVN es como una pesadilla, un mal recuerdo, la mancha negra del currículo de su historia televisiva.
Como producción de televisión, como respeto a sus audiencias, como cuidado de un producto, formato y esencia, no hay nada que celebrar hoy. Punto.
Esta temporada ha sido vendernos gastosky por liebresky, eso también es de verdad.
- Yo estoy realmente decepcionado de esta temporada no solo con su producción...









