Yo soy seguidor de Calle 7. Apoyo a la fiebre amarrilla, aunque la exdirectora del Día a Día me insulte porque ella apoya al equipo rojo. Soy defensor de este proyecto porque creo que es una propuesta diferente, arriesgada y, como producto para televisión, nada fácil de hacer porque requiere de mucho recurso económico, humano, técnico y creativo; además, movimiento a cuadro de las dinámicas para que no caiga el show en monotonía ni zonas comunes que lo lleven al aburrimiento. Al César lo del César. En Panamá no había existido, hasta ahora, un show tan complejo de producir como este. A las pruebas me remito.
Porque soy defensor de Calle 7, por lo que arriba expongo y porque le di el premio a mejor producción nacional 2014 de los Titin Awards a lo Mejor y Peor de la Televisión, me atrevo a afirmar que están dañando un buen producto con polémicas, algunas estériles por parte de sus participantes, otras incitadas por los presentadores y un montón, infladas por la producción como estrategia de búsqueda de ratings. Sí, es evidente que alguien está haciendo mal su trabajo y le voy a sustentar el por qué.
Estamos ante un show de competencia dura en horario familiar vespertino. Entiéndase, hay familias o niños solos viendo el show. Tengo ejemplos de personas muy conocidas por mí, que al hospital han llevado a sus niños con golpes en el cuerpo, brazos, cabezas o piernas rotas por imitar en sus casas los retos que ven en televisión. O sea, hay niños y no tan niños que están imitando lo que ellos hacen. Ojo, que un niño se rompa la cabeza, no es responsabilidad del show porque ellos inclusive advierten que no se practique en casa los retos que ven, lo que sí es responsabilidad de los productores del show es la violencia verbal que de unos días hacia acá se viene dando en Calle 7 por parte de participantes.
Y es que en tiempos donde todo el mundo se llena la boca hablando de la violencia contra la mujer, de la paz, de la tolerancia, en Calle 7 varios de los participantes varones lo que más promueven es eso: la violencia verbal contra la mujer, en este caso específico, hacia Monique, la capitana del equipo rojo. No hay que ser un erudito en nada para dar se cuenta que a esta señorita se le ha faltado el respeto montones de veces en su calidad de competidora-capitana-mujer como nunca los propios varones lo hicieron con el ex capitán Giovanni. Se le ha tratado palabras más, palabras menos- de incompetente en televisión nacional, se le ha gritado, en tonos deleznables, como si fuera una pelea de patio limoso, olvidando que lo que más practica un atleta, sea de la disciplina o competencia que sea, es la caballerosidad.
Uno puede comprender que la frustración, casi siempre, saca lo peor de las personas, pero de eso a que sea una constante la falta de respeto entre participantes en este show, eso habla muy mal de su producción y de los supuestos valores del mismo.
Habla mal porque así como hay niños que imitan sus dinámicas, también van a imitar las malas formas de sus participantes favoritos. ¿De qué sirve que se hagan reportajes humanos y de responsabilidad social dentro del show sobre el compartir con las hormiguitas o visitar a niños maltratados si los participantes del mismo lo que más hacen es maltratarse verbalmente, ya sea entre equipos contrarios o entre participantes del mismo equipo? ¿De qué valores Calle7 se están hablando en este show cuando traducen frustración por la derrota en explotación de la violencia verbal, inclusive en sus promocionales y/o avances?
Esto es muy delicado porque, aunque hay competidores que dicen que los trapos sucios se lavan en casa y no frente a cámaras, los dos presentadores, quiero pensar que siguiendo directrices de la producción, incitan una y otra vez al pleque-pleque de mal gusto, que ya aburre, que le hace mucho daño a una propuesta que debería invitarnos a aprender a competir en equipo, a enseñarnos liderazgo, ética en competencias, demostrarnos garra y entrega por medio de lograr el triunfo o sufrir un fracaso. Ahora hay más pleque-pleque que competencia y dinámicas.
En todo lo que va de la nueva temporada de Calle 7, lo que más hemos visto es estúpidas peleas entre participantes. Discusiones nada edificantes entre competidores y el aumento considerable en pantalla de ataques de caballeros a las damas.
Yo siempre he creído que la competencia en ese show es de verdad. He visto todas las versiones de los otros países donde también hay polémicas, pero lo que no sabía era que lo racameñas que parecen ser algunos, también era de verdad. Recapaciten. ¡Qué pena!









