- 7 gramófonos HA OBTENIDO EL ISTMEÑO DURANTE SU CARRERA ARTÍSTICA.
Los argentinos todavía no asimilan que el panameño Rubén Blades haya ganado en la categoría de mejor álbum de tango, con su disco Tangos, en la pasada premiación de los Latin Grammy, que se celebró en Las Vegas.
Ayer, los medios argentinos no cesaban de criticar el triunfo del istmeño en el género, había reacciones a favor y otras en contra, todo porque, según ellos, son los únicos que dominan el género, y que venga otro a ganar en su rama no es fácil de aceptar.
"Uno siente orgullo que un artista de la envergadura de Blades cante tangos, como ya lo hizo Luis Miguel y otras figuras consagradas", comentó Walter Piazza, investigador de la Academia Nacional del Tango.
Como sabrán, Blades llevó sus éxitos de la salsa al tango, como "Paula C", "Ligia Elena", "Adán García" y "Pedro Navaja", en parte con ayuda de la orquesta de bandoneones y cuerdas del reconocido maestro Leopoldo Federico, ambos crearon una bomba musical que ha causado roncha a muchos músicos sureños.
"No acepto el uso y abuso del tango con el único propósito de hacer negocio", opinó Nélida Rouchetto, fundadora de la Casa del Tango. Seguidamente, agregó: "Así siguen postergando a los auténticos artistas de tango que se hacen de abajo".
Rouchetto, además, confesó que "no me gusta cómo canta Blades". "No es tanguero, no es auténtico", acotó.
El reconocido artista panameño fue elegido en 2010 para cerrar el Mundial de Tango de Buenos Aires, una experiencia por la cual, según admitió, "sentí mucha presión, porque no quería faltarle el respeto a la música en su país natal", manifestó en aquel momento el canalero.
Piazza dijo que respeta la opinión de "ortodoxos" del tango como Rouchetto, pero consideró que tarde o temprano deberán aceptar que el género se ha popularizado en todo el mundo, sobre todo, después de que fuera declarado patrimonio cultural de la humanidad en 2009.
No cabe duda, el triunfo del panameño en la pasada gala musical no solo alegró a muchos, sino que también puso a llorar a otros, que no podían creer que él ganara en un género que apenas experimentaba. ¡Ploff!









