Si tenía cero expectativas con las temporadas pasadas de Dancing With The Stars, con los que he visto hasta ahora participarán de la nueva, menos expectativa que antes tengo. Y no porque yo crea que es un mal proyecto porque dentro de todas sus debilidades, es un espacio que se puede ver en familia y ya para mí, eso es ganancia dentro de tanta bazofia que abunda en la televisión de entretenimiento.
Lo que pasa con Dancing es que su producción siempre trata, entre sus participantes, tener a la foca del circo. Al famoso que sea la broma-burla del show ya sea por obeso, por polémico o porque su tormentosa vida amorosa (pública) genera morbo. De ahí que este año ya estamos medio advertidos sin tener el poder de clarividencia- de lo que viene. Los productores no necesariamente buscan a participantes por talentosos en el baile o en las artes en las que se desenvuelven, sí con una estrategia comprensible porque es televisión- de captar la atención de la audiencia por lo que ellos representan físicamente, por sus escándalos o por su fama.
Siendo así, creo que veremos si la llamada Confucia también tiene los pies confundidos y baila música china-japonés; si la Ex Miss Panamá Mundo baila mejor y aquí sí le gana a la ex Miss Panamá Universo que participó en temporadas pasadas; si el obeso tiene el swing maravilla que tenía Michael Vega; si el dizque pollo es todo o nada más que un pollito; que si la más guapa del grupo deja alguna parte de su cuerpo al descubierto como pasó en temporadas anteriores y por ahí seguimos. En otras palabras, lo mismo de años anteriores y estrellas no hay. Dentro de todo yo comprendo esas estrategias porque en este país lo que menos hay son estrellas y sí un pocotón de gente que se la creen y no llegan ni a estrellas fugaces. Gente bastante estrellada. Y, extrañamente la gente del país que realmente tiene talento, son los más humildes y de estrellas no se creen nada.
Y es que Dancing With The Star es un show con formato predecible. ¿Qué quiero decir eso? Que es medio mecánico. Que el formato es el mismo temporada tras temporada y lo que le imprime la diferencia son los participantes; de ahí que en el casting y selección de talen tos, es básico y clave que se busque el que más genere expectativa en las audiencias para verlo bailar, casi siempre, -en Panamá-, es una persona de obesa.
Pero más allá de esos métodos pro-ratings, quiero centrar mi crítica en la estrategia de mercadeo que este año Producción TVN ha buscado para la campaña de expectativa del show, porque, por donde se mire es muy buena, está bien producida, visualmente fina y apelando a las diferentes plataformas con las que cuenta este medio.
Se nota que la producción del show sabía que lo predecible de su formato requeriría de una campaña diferente que por lo menos nos dijera que no era lo mismo que en años anteriores, aunque si lo fuera.
Crearon una historia, aunque nada del otro mundo, pero muy bien lograda promocionándola en su pantalla, pero reforzándola en su Web y redes sociales, por ende mueven la marca de la pantalla y del show por sus diferentes plataformas y con contenidos exclusivos para ellas. ¡Bravo! Eso es pensar estratégicamente.
Adicional a ello, aunque entre sus participantes no hay, reitero, ninguna estrella real y no nos llamemos engaño-, en la promoción para televisión sí los tratan como tal y eso es coherente con el nombre del show. Producción TVN uniformó, como nunca, la estrategia de mercadeo y expectativa del programa y al aire el resultado esta siendo correcto.
Pero así como TVN ha dado buenos pasos en el time table de pre-shows e inicio de temporada, el reto lo va a tener en el show mismo cuando nuevamente la gente va a exigirles que gane quien realmente baile bien y no quien caiga bien. Que gane quien realmente presentó mejores bailes de salón y no el que más enseñó en el salón de baile. Que gane quien mejor lo hizo no del que más burla se hizo. Ese es el reto real de la producción y, sobre todo de los jurados. Eso es lo que quiero ver.
Por ahora, refiriéndome estrictamente a la producción, mercado y promoción de la campaña de expectativa del show, no lo que dicen algunos de los participantes, la estrategia está muy buena. Buen paso. ¡Bravo!









