Yo debería centrar mi crítica de hoy en esa cosa extraña, llena de zonas comunes y muy mal logradas como lo fueron las coberturas y transmisiones en directo por el carnaval, pero para serles honesto, en televisión están pasando cosas mucho más interesantes que ver lo mismo que llevamos viendo cada año.
Excepto Sertv que se unió a las transmisiones en directo desde el interior del país y la buena cámara que hicieron en Telemetro la noche del desfile del martes de carnaval desde Las Tablas, nada sobresaliente o novedoso vimos en estos carnavales, ni siquiera ver al tal Santizo en pantalla 13 merece una crítica porque esos son los típicos recursos a los que uno no debe llegar como profesional, pero a los que se recurre en nombre del desenfreno y la diversión.
Yo prefiero en esta ocasión analizar el trabajo que nos ofrecieron las pantallas 2, 13 y 21 desde El Vaticano porque a diferencia de lo que vimos sobre carnavales, esto sí tiene contenido, sí es información y sí era novedoso.
Y es que mientras en algunos horarios veíamos a las mismas mariquitas desenfrenadas de siempre que se emocionan porque se burlan de ellos en televisión, los mismos actos de borrachos impertinentes que saben que los están grabando, las cámaras indiscretas o segmentos de humor que ya no dan risa, a mujeres que se exhiben y dejan exhibir como carne en palito en feria de centro penitenciario, dizque cantantes que cantan horrendo o a talentos en tarima que como animadores daban vergüenza y media por pésimos, un equipo de profesionales de Telemetro, TVN y Nex nos ofrecían una muy digna cobertura desde Roma que merece todo mi aplauso y les voy a sustentar el por qué.
A diferencia de las grandes cadenas internacionales de noticias con las que nos gusta compararnos, donde para un evento envían mínimo a 7 personas y los anchors no hacen casi nada más que pararse frente a cámaras para los despachos con información que otros les trabajan, nuestros talentos de acaso viajan con el camarógrafo que además tiene que hacer papel de luminotécnico, de audio, chofer, productor, editor y muchas veces hasta de maquillista. Nuestros periodistas viajan sin productor de campo, es más, hasta con viáticos de miseria que no alcanzan ni para el hot dog, con sobre tiempos que muchas veces no cobran y hasta ayudándose entre competidores para que su trabajo salga al aire. Por eso es tan importante lo que vimos desde El Vaticano.
El trabajo de María De Gracia y su camarógrafo de TVN, Ricardo Jaramillo y su camarógrafo de Nex y el de Jenia Nenzen y su camarógrafo de Telemetro, fue muy digno. Fue profesional, fue periodístico y merece mi reconocimiento porque a diferencia de otras coberturas donde muchas-muchos han ido literalmente a pesear o figurar y tomarse el selfie, estos fueron a trabajar.
Por los lados de Nex, me pareció muy atinado que su enviado especial fuera el Sr. Ricardo Jaramillo porque, refrescó sus caras en coberturas en el exterior y también porque creo que haberle dado esa oportunidad única, que solo se vive una vez, le da a él un estatus diferente frente a pantalla, lo nivela con sus compañeros anchors y lo obligó a ofrecernos una propuesta profesional, bien lograda y donde se notó él se preparó para esa cobertura.
Por los lados de TVN, me causó muy grata impresión el trabajo de la Sra. María De Gracia, de la que no tenía, ni un poquito de expectativa. Su propuesta fue muy interesante, muy periodística y centrada en el hecho noticioso. Creo fue atinado por TVN darle esta oportunidad a un talento que no es anchor, pero que sí sale a cuadro. Esto les ayuda a crear un relevo. Los obliga a enfrentarse a coberturas más allá de lo que pasa en Panamá. Eso es hacer escuela y la Sra. De Gracia se defendió muy bien.
Por los lados de Telemetro, sería un error no enviar a la Sra. Jenia Nenzen no solo porque es la figura femenina más importante de esa pantalla, también porque este tema lo maneja mejor que nadie. Al César lo del César. No hay en televisión nacional comercial alguien que maneje mejor este tema o tenga mejores fuentes allá y acá, que la Sra. Nenzen y prueba de ello fue su trabajo impecable tanto reporteril como frente a cámaras desde El Vaticano, incluyendo las notas de color. Su cobertura fue completa. Punto.
Tuvimos coberturas desde El Vaticano profesionales. Bien logradas, sin payasadas y sin excesos de ningún tipo. Todo lo contrario a lo que aquí vimos, por 4 días, en nombre del Dios Momo.









