Ver a Sandra (Enithzabel Castrellón) y escucharla, hará que la sangre le hierva a más de cuatro. Es tan sarcástica e hiriente. Se goza humillando. Se siente muy segura, muy en control. Hasta que un hilo que dejó suelto la coloca en evidencia y la hace que reciba, en grandes dosis, cucharadas de su propia medicina.
Verla y sentir empatía por la pobre Verónica (Isabel Burgos) es algo que ocurre al unísono en ¡"Club de padres de familia", la comedia que está presentando desde este viernes el Teatro La Estación.
Cómo no tomar partido por la más vulnerable, si es el polo opuesto. Es lo que se diría 'un pan de Dios'.
Lo que le sobra a Sandra le falta a Verónica. Siempre necesita de reafirmación, le toman el pelo, la subestiman y quizás por eso hacen de ella alguien que en ocasiones pareciera un pajarillo desvalido.
Pero ella no era la única que recibía 'palo'. Que era descalificada. Cada punto de la agenda de la reunión de padres de familia, cada comentario que hacía Gabriela era motivo de disgusto para Sandra, quien 'siempre le andaba viendo la quinta pata al gato'.
Autoritaria, egocéntrica, mordaz. Eso y más es Sandra. Con dirección de Edwin Cedeño, esta comedia de Victoria Hladilo (oriunda de la tierra de Gardel), presenta algunas situaciones cómicas que se dan en una reunión de padres de familia, donde todos creen tener la razón y mejor propuesta. Cosa difícil ponerse de acuerdo.
Peor aún, aceptar que el otro tiene la razón. Con la excusa de que lo que desean es lo mejor para sus hijos, se enfrascan en largas discusiones, se sacan los trapos sucios- desvelan secretos de alcoba-pierden el tiempo, abusan de la paciencia del otro, sucumben ante la tentación de querer ser dueños de la verdad última... Un sinfín de palabras hirientes como afilados dardos son escupidas por más de uno.









