Marelissa Him Bethancourt y su esposo, Francisco Alemán, comparten desde hace siete meses el mismo espacio, el mismo aire, el mismo amor, la vida misma y también la misma pasión por el deporte.
Platicamos con Marelissa, quien nos contó que se conocieron cuando ambos tenían 15 años, aunque salieron varias veces, la relación no fluyó porque Francisco viajaba mucho, además cuenta Marelissa que eran muy jóvenes.
Sin embargo, cinco años después, la vida los volvió a unir y fue precisamente durante la filmación de la película de James Bond en Panamá, cuando ambos fueron escogidos como extras en la misma escena.
"En ese momento, los dos teníamos pareja. Nos pusimos a hablar, estuvimos juntos en la misma escena por 4 noches completas, al quinto día dejamos a nuestras parejas y empezamos a salir. El destino nos quería juntos sí o sí", cuenta muy enamorada Marelissa.
Y fue así que esta historia de amor resurgió en ese "set" de grabación, y cinco años después, culminó en una boda digna de un cuento de hadas.
De su vida de casada -y como buena amante del atletismo- lo que más disfruta en esta nueva etapa es que puede entrenar junto a su esposo y llegar juntos a casa.
Todas las parejas siempre discuten por algo, ¿por qué discutirán este par de enamorados?
"Porque cuando llega a la casa de montar bicicleta se va quitando la ropa y la va dejando tirada por todas partes. También tiene esta manía de tomar agua y dejar un sorbito en el vaso, luego va se sirve otro vaso y hace lo mismo, luego otro y otro y al final del día hay 15 vasos por toda la casa", revela.
Sobre si podremos verla presumiendo pancita de bebé pronto, Him nos contó que aunque se encuentra en medio de algunos proyectos, tener familia sí está dentro de sus planes. "Cuantos Dios nos mande. Me encantaría tener varones", confesó.
Finalmente, agregó: "De mi esposo lo que más me atrae es que es guapísimo. Ni Brad Pitt me gusta tanto como Francisco".
- Este será el primer DÍA de San Valentín, pero ya como marido y mujer.
- A Marelisa le encantaría tener hijos varones. Dice que la cantidad la decidirá Dios.









